un bon vivant mort de la pierre

passant, que tu sois Paul ou Pierre

ne va pas lui jeter la pierre.

A pesar de sus burlas, Chipiteguy tenía un fondo de misticismo. Había en él algo del sentido contemplativo del alemán, unido a la impiedad ligera del francés; pero quizá la tendencia mística y vaga era en él lo más profundo. Se pasaba muchas horas mirando el agua del río, pensando vagamente en las fuerzas de la Naturaleza. También se abstraía fumando en su pipa y viendo las volutas de humo en el aire o contemplando las llamas de la lumbre.

—¿Duermes, abuelo? le preguntaba su nieta.

—No; estoy pensando.

—¿Pensando en qué?—le preguntaba Manón.

Indudablemente, el viejo pensaba con vaguedad en muchas cosas, también vagas, porque en él había esta tendencia por la meditación.

A veces no pensaba en nada y estaba inmóvil, con la mirada perdida, como aletargado.