Chipiteguy dijo que tenía que ir a una casa suya a cobrar las rentas.

—Sentarse, sentarse; no hay prisa—gritó el jorobado.

—¿Qué, viene usted a cobrar la casa?—preguntó Ochandabaratz a Chipiteguy.

—Sí.

—¿Ya pagan esos españoles?

—No hay más que uno o dos—contestó Chipiteguy.

—Ya pagarán—exclamó Patrich, el jorobado—. Todo el mundo paga al último; los unos con su moneda, los otros con su cuerpo. ¡Je! ¡Je! ¡Je! No hay que apurar a nadie. Vamos otra vez a cantar.

Cantaron todos a coro, en vascuence, la canción recogida por el doctor Larralde, de San Juan de Luz: "Errico festac biaramumiam" (El día siguiente de la fiesta), la copla que empieza pintando la escena de cuatro mujeres, tres solteronas y una viuda, que juegan al truque un día de fiesta en la calle de una aldea vasca, a la sombra, las cuatro un poco borrachas.

La cantaron de manera desigual, porque cada uno se marchaba por su lado y algunos no sabían vascuence.

Después, el piloto Ibarneche entonó, a media voz, algunas canciones románticas del mar: