—¿Nuestros emigrados favorecerán el movimiento?
—Veremos.
—¿Y los franceses republicanos piensan hacer algo?
—Sí; formarán secretamente una legión extranjera, al mando del general Berton, y la enviarán a España. Hay alistados más de tres mil hombres, casi todos oficiales y suboficiales del Imperio, entre los que abundan polacos, italianos y griegos.
—La aventura me parece muy difícil y muy peligrosa.
—A mí también.
—¿Pero usted no piensa abandonarla?
—Yo, no; y usted tampoco la abandonará.
—¡Mucho afirmar es eso!
—Usted decidirá. Dentro de media hora volveré a este balcón. Usted me dirá si quiere seguir, o no.