Estuvimos todos un momento sin hablar, embebidos en nuestras reflexiones.
—Bueno, caballeros, vámonos—dijo González Arnao.
Salimos los cuatro del Rocher de Cancale y fuimos a dar una vuelta por los bulevares. Al día siguiente volvía yo a Bayona.
LA MANO CORTADA
(HISTORIA DE TIERRA CALIENTE)
PRÓLOGO
Hace ya muchos años estuve con mi mujer pasando el verano en Irún.
Escogí este pueblo porque podía ir rápidamente a Vera, donde vivía mi madre, y también porque me gustaba enseñar a mi mujer los sitios y lugares de las correrías hechas por Aviraneta y por mí.