—Firma—indicó;—te daré dos mil pesetas por la casa y quinientas por tu hijo.
Oir esto Antula y sacar el hacha del cinto, todo fué uno. Rápidamente levantó el arma en el aire y se oyó un grito terrible. Había cortado al fraile el brazo derecho por la muñeca.
Se asistió al mutilado y se buscó a Antula, que había desaparecido con su perro.
Al terminar su narración, Leguía bebió de un trago el vaso de aguardiente y murmuró:
—Bueno, señores; vamos a dormir un rato.
Y yo me tendí en un jergón con los pies hacia el fuego, pensando en aquel terrible Antula de los ojos brillantes y de las cejas rojas.
IV.
ATAQUE DE JUANITO
Zugarramurdi, 20 Octubre.
Juanito el de Rochapea conociendo nuestra posición en esta aldea de Zugarramurdi, se ha presentado por la mañana a atacarnos con unos mil quinientos a dos mil hombres.