Don Gaspar de Jáuregui, el Pastor, dió la voz de marcha a sus voluntarios que iban de vanguardia, y comenzó la columna a alejarse de Bayona.
Mina iba acompañado por Sanz de Mendiondo y por el capellán D. Agustín de Apezteguía.
Después de caminar toda la noche del 18, al amanecer del día 19 hizo alto con sus tropas en el bosque de Saint Pee; allí permanecieron durante el día y al hacerse de noche rompieron la marcha amaneciendo cerca de Vera.
Estuvieron en las alturas de Vera dando descanso a la tropa y repartieron varias proclamas en los caseríos próximos.
Al amanecer del día 21, Mina con la columna en orden de combate entró en el pueblo. Al acercarse al convento de capuchinos de Eztegara envió como parlamentario al comandante D. Felipe Tolosana; pero los carabineros que lo ocupaban y su jefe D. Claudio Ichazo al oir la corneta de parlamento se retiraron, saltando la tapia que da al arroyo Convetucoerreca y abandonaron el pueblo.
Mina parece que acusa a Leguía de falta de diplomacia con los carabineros en nuestra expedición anterior.
Creo que le han informado mal.
Vera, 24 Octubre: mañana.
De Errota-sarreco-borda he vuelto a Zugarramurdi. Hemos quedado reducidos a unos ciento cincuenta hombres. La gente se va a la desbandada, sobre todo los aventureros extranjeros que venían principalmente en espera de botín. El Cuerpo que manda Leguía es el que no ha disminuído; los de Campillo y Malpica se han quedado en cuadro, y a Mancha no le resta más que el Inglesito, el tío Juan, Alí y otros tres o cuatro.
Nuestra pequeña fuerza está formada por oficiales. El viejo coronel Malpica se desespera pensando en las deserciones; de rabia quisiera fusilar a medio mundo.