Anteayer se recibió un oficio de Mina dirigido a Valdés. En él Mina nombra a Valdés gobernador del fuerte de Vera, y le dice que se traslade a este pueblo.

Valdés ha creído ver en tal nombramiento una humillación, y me ha dictado un oficio lleno de violencia, afirmando que no reconoce en Mina mando alguno. Pasado algún rato me ha dicho:

—¿Qué le parece a usted?

—En estos momentos sería conveniente que olvidasen ustedes toda cuestión de amor propio.

—Bueno. Rompa usted ese oficio, y escriba usted otro diciendo que me trasladaré a Vera.

Salimos el mismo día de recibir el oficio, por la noche, y llegamos ayer por la mañana. El gobernador del fuerte de Vera nombrado por Mina es D. Joaquín Sanz de Mendiondo. Envía parte de nuestra tropa al viejo cuartel (la Casherna), parte al pequeño fortín derruído que está debajo, y parte al campamento del Bidasoa instalado por Mina en la otra orilla del río en el término de Lesaca.

Al entrar nosotros Mina ha dejado Vera, y siguiendo el curso del río ha llegado a Irún y ha ocupado el alto de San Marcial con dos compañías de guipuzcoanos, doce lanceros y veinte hombres de la Compañía Sagrada al mando del Pastor. Los voluntarios realistas de Irún han huído a Francia.

Vera, 24 Octubre: noche.

Por lo que parece, Mina ha tenido el temor de que nos ataquen en Vera con fuerzas superiores, y ha dispuesto que Butrón, López Baños y O'Donnell, que iban siguiéndole, vuelvan a ocupar el campamento del Bidasoa en término de Lesaca con sus fuerzas. Hoy por la tarde han llegado, según nos han dicho.

El tiempo está muy malo. El invierno se nos echa encima.