El día está frío, húmedo y triste. Comienzan a verse grupos de tropas realistas en los altos y en una barriada próxima al río que se llama Alcayaga.
Hemos tenido aviso de la distribución de las fuerzas enemigas.
Las columnas realistas han maniobrado de noche sin que lo hayan advertido nuestros centinelas.
Viene contra nosotros el general Llauder, con más de cuatro mil infantes, ochocientos caballos y dos piezas de artillería.
La dirección de estas tropas es la siguiente:
El ala derecha, al mando del brigadier Villanueva, con mil quinientos soldados de tropa y quinientos voluntarios navarros, avanza hacia Yanci y Echalar; el ala izquierda, dirigida por el general González Villalobos, con mil hombres entre Cazadores, Guardia Real y Provincial de Burgos, más cien caballos, viene hacia Oyarzun; el centro, con dos mil hombres va a las órdenes del capitán general Llauder. Lleva éste el regimiento de Mallorca, los Cazadores, el 13 de línea y Voluntarios realistas. Van además con él el primer batallón de Milicias bilbaínas, al mando de D. Ignacio Unceta; el 4.º de Vizcaya y la 1.ª columna alavesa mandada por Verástegui.
Llauder lleva de segundo al coronel Benedicto.
Entre nosotros se dice que algunas compañías del 13 de línea se pasarán a nuestro campo.
Antula me pregunta si se nos reunirá Mina.
Creo que no. Mina debe estar acampado en este momento en los altos de Pago-gaña y de Erlaiz, altos que dominan la orilla española del Bidasoa y están frente al monte de Biriatu.