Antula cree que si Mina viniera sería otra cosa. Yo dudo que venga; probablemente él estará en disposición de pedir ayuda, porque será atacado por las tropas de Villalobos o por las milicias de Sáinz de Pedro.
Como para darnos esperanza, los realistas han estado en los altos y en la otra orilla del río, en observación, sin atacarnos. En esto, entre los nuestros suena un tiro. (¿Será el sino de los liberales la torpeza?) Y comienza el ataque. Ya no se puede retroceder.
IX.
EN EL PUEBLO
Desde la torre de la iglesia.
Escribo estas notas desde la torre de la iglesia de Vera en un momento de tregua. Llevamos cuatro horas de fuego.
La primera embestida de los realistas ha sido para ellos infructuosa. Al querer pasar el puente, nuestros tiradores, escondidos entre los maizales, han hecho un fuego nutrido sobre ellos y han tenido que retirarse.
En un recodo del Bidasoa, enfrente de un molino, los realistas han querido utilizar una lancha para cruzar el río; pero el fuego de un grupo de soldados de Butrón se lo ha impedido.
Estando en el fuerte de Casherna, uno de la partida de Leguía ha venido a decirme, de parte de su jefe, que ha aparecido un grueso núcleo de fuerzas por el lado de Santa Bárbara. La han visto avanzar por encima de un caserío que llaman Premosa.
Estas fuerzas son, indudablemente, de las que manda Juanito y vienen de Echalar, adonde han debido ir desde Zugarramurdi en persecución de Valdés.