Margarita, convertida en amiga íntima de Dolores, se quedaba muchos días en Chimista. Solían ir a veces a la cocina del piso bajo, donde vivía Fanchon, y hacían grandes fogatas y asaban castañas en el rescoldo.
Los días buenos, Margarita y los chicos, Grashi Erua y Chistu corrían por los campos.
IV.
SIMONA BUSQUET
Pocos días después de la muerte del tío Juan, madama Aristy se presentó en el Chalet de las Hiedras acompañada de Ichteben, y dijo a madama Carolina y a Simona que hicieran el favor sin pretexto alguno de abandonar la casa.
Madama Carolina había amenazado anteriormente a la señora de Aristy con divulgar en el pueblo que era la mujer de un revolucionario y regicida como el tío Juan. Ya no tenía arma ninguna que emplear contra la propietaria de Gastizar y se resignó a dejar la casa sin protesta.
No así la Simona. Esta, más violenta y agresiva, puso a la señora de Aristy como un trapo. La insultó en su marido, en sus hijos y en sus amigos. Madama de Aristy, pálida y con los ojos brillantes, no contestó, pero al marcharse dijo con voz iracunda:
—Saldrá usted de aquí inmediatamente, si no la mandaré echar por los gendarmes.
Efectivamente, salieron las dos mujeres y fueron a parar a la posada del Caballo Blanco.
Madama Carolina a los pocos días se marchó para no volver; Simona quedó en Ustariz, animada por el ardor de la venganza.