—Sí; es la verdad, tiene usted razón. ¿Para qué?

Y los dos hombres callan y sigue oyéndose el azotar de la lluvia en los cristales y el murmullo del viento en los árboles.


LIBRO QUINTO
LA DECADENCIA
DEL
DRAGÓN DE GASTIZAR


I.
LA CAZA DEL DRAGÓN

Otra porción de desdichas tan grandes como las anteriores presidió el dragón de la veleta de Gastizar por aquel tiempo; las luchas de unas elecciones donde hubo heridos, los estragos del cólera, la muerte de Lacy, el suicidio de Grashi Erua, la loca, que un día se la encontró flotando sobre un estanque de agua clara.

La gente del pueblo, y sobre todo la gente de Gastizar, llegó a mirar a la veleta con cierta preocupación mal disimulada.

Ciertamente no era fácil que un artefacto de hierro influyera en la existencia de los hombres. Pero ¿quién sabe?

Al llegar el otoño la veleta de Gastizar adquirió nueva vida con los vientos fuertes del equinoccio.