Sampau estaba de guarnición en San Sebastián y le daban a menudo permiso para pasar la frontera.
Sampau visitaba a Lacy e iba con frecuencia a Gastizar a ver a Margarita, a quien había conocido de chico.
Sampau era un muchacho guapo que estaba muy convencido de su guapeza.
Era alto, moreno; llevaba bigote y patillas cortas.
La primera vez que se volvieron a ver en Chimista, Margarita y Sampau, no tuvieron una entrevista afectuosa.
No se habían encontrado desde la infancia.
Margarita había decidido no presentarse a él. Sampau quería verla y se lo dijo a Dolores Malpica.
—Está bien; iremos nosotros a verla—dijo Dolores, y en compañía del militar fué al piso bajo de Chimista, a casa de Fanchon, donde apareció Margarita, un poco pálida y con un aire desdeñoso.
—Margarita, ya no quieres ni verme—le dijo Sampau.