—Bah. Ya se consolará. Esa clase de mujeres necesitan hombres jóvenes. Cuando yo le deje le tomará otro.

—¡Esa clase de mujeres!—exclamó Lacy—ciertamente no demuestras con esa frase ni ser muy agradecido ni muy amable.

—Hablo de ella por lo que es—contestó Tilly, sencillez;—no tomo en cuenta sus beneficios como no tomaría sus perjuicios si me los hubiera hecho.

Tilly pasó algún tiempo en Bayona, haciendo nuevas conquistas y dando nuevos escándalos.

—El amigo de usted es un perdido—dijo Aviraneta a Lacy.

—Sí; es un muchacho que va alimentando la parte mala de su alma con la sustancia de la buena; cada vez más cínico y más atrevido, va asesinando al buen muchacho que había en él y va a terminar siendo un canalla.


VII.
VIAJE A SAN SEBASTIÁN

Unos días después de esta conversación apareció en Bayona el primo de Aviraneta, don Lorenzo de Alzate, con el pretexto de encargar a un grabador de metales unos sellos para el Ayuntamiento de San Sebastián y comprar los útiles necesarios para hacer encuadernaciones, pues pensaba dedicarse a este trabajo por gusto.

Alzate se hospedó en la fonda de Iturri, habló largamente con D. Eugenio y visitó a Mina.