La rabia de pensar que sólo en una esfera alta de actividad hubiese podido desarrollar sus condiciones, y que la suerte y el ambiente le impedían escalar este puesto, empujándole automáticamente hacia abajo, a un medio para el cual no tenía condición alguna, le irritaba y le conducía a una profunda desesperación.

Mientras Aviraneta leía y se desesperaba, Tilly frecuentaba la sociedad de Ustariz; visitaba a la familia de Aristy, a quien se había presentado con una carta de Lacy; iba al Bazar de París a hablar con las dos hermanas, Martina y Delfina; se había hecho amigo de Choribide y de su sobrino Rontignon, y visitaba a las damas del Chalet de las Hiedras.

Margarita los primeros días de Ustariz hizo algunas extravagancias y tomó fama de loca en el pueblo. Alquiló un caballo y pasó varias veces al galope por la carretera, vestida de amazona y con un látigo en la mano y una boina roja en la cabeza; otro día anduvo en lancha e hizo después varias inocentes travesuras.

Al tercer día de estancia en la aldea conoció a Dolores, la hija del coronel Malpica, y se hizo amiga íntima de ella.

Al cabo de poco tiempo de conocerla, Dolores era para Margarita la criatura más sabia y más perfecta de la tierra.

Aviraneta leyendo en su rincón, Tilly dedicado a la vida social y Margarita en Chimista; así pasaron el tiempo en el pueblo mientras Lacy y los suyos se batían en España.


II.
MALOS VIENTOS

Corrían malos vientos, al decir de los inteligentes, por los alrededores de Ustariz. La veleta de Gastizar parecía alarmada, y andaba nerviosa de la derecha a la izquierda con marcada intranquilidad.

En Gastizar se sentía cierta desazón. Había tenido la familia varios disgustos, y todos, excepto Miguel que conservaba su calma, estaban alarmados. El primer acontecimiento desagradable de la serie había sido la noticia de quiénes eran las dos damas del Chalet de las Hiedras. Madama Aristy había recomendado a Miguel que no dijera nada ni hablara a nadie de esta cuestión.