El segundo golpe había sido la llegada de León, el pintor, el marido de Dolores Malpica.

León dijo a su madre que volvía dejando en París una deuda de quince mil francos.

Madama de Aristy habló con Miguel y quedaron de acuerdo en que pagarían la deuda. Como compensación exigieron a León que se quedara a vivir en Ustariz constantemente.

Otro disgusto que vino después de este, fué que madama Luxe dejó de aparecer por Gastizar sin dar ninguna explicación.

Por último, una mañana en que madama de Aristy pasaba por la galería del piso principal sonó un tiro y cayeron los cristales rotos a sus pies. Madama de Aristy dió un grito y acudieron las criadas. Miguel y Darracq bajaron a ver lo que pasaba, y al enterarse de lo ocurrido corrieron a la huerta, pero no encontraron a nadie.

Con todo esto, la familia estaba amedrentada.

Madama Aristy y Miguel suponían que tan repetidos golpes procedían de las damas del Chalet de las Hiedras.

—¿Cuándo se van esas mujeres?—preguntaba Miguel.

—Ya dentro de poco—decía su madre.—Esperemos sin escándalo.