En Chimista tampoco se sentía gran contento.
A Dolores se le había marchado su padre y le había vuelto el marido. Muchas veces Margarita la veía llorando.
León al llegar a su casa pareció satisfecho y entusiasmado, pero pronto comenzó a aburrirse.
León era un hombre petulante, tipo de vanidoso y de descontento. Tenía los tópicos de la época y barajaba siempre en su conversación el Arte, la Naturaleza, Shakespeare, Calderón, las pasiones, la unión de lo maravilloso y lo grotesco... Hablaba mal de todos los artistas, que creía que le estaban usurpando la gloria. Se resistía a encontrar bien las obras de los contemporáneos y hasta las de los antiguos maestros.
Al oirle se sospechaba si se trataría de un hombre de genio. Al ver su obra se comprendía que no era más que un descontento sencillo.
Margarita sintió por León al conocerle un profundo odio. El verle tan frío, tan egoísta, tan indiferente a todo lo que no fuera su vanidad le exasperaba, y muchas veces estaba a punto de insultarle.
Había otras casas en Ustariz que se hallaban en un estado de intranquilidad semejante; madama Luxe desde hacía tiempo no quería recibir a nadie, y en el Chalet de las Hiedras todas eran idas y venidas y misteriosas conferencias.
III.
LAS MANIOBRAS DE CHORIBIDE
Desde hacía algún tiempo Choribide en complicidad con las damas del Chalet de las Hiedras intrigaba en el pueblo. Sus maniobras principales tendían unas a enriquecer el legajo que las dos mujeres de la policía hacían para Calomarde, las otras a acercar su sobrino Rontignon a madama Luxe.