—Voy a coger algo que he dejado ahí.
Efectivamente; subió y bajó con un gran legajo en la mano.
—Esto, que lo guarden—dijo a Aristy.
—Lo guardarán. Yo voy a tranquilizar un poco a la madre. Mañana buscaremos a Pachi Zarra, el Buho.
—Bueno, vamos—dijo Aviraneta.
Aviraneta, Tilly y Aristy volvieron a Chimista.
Al llegar al caserío vieron al chiquillo que venía medio riendo, medio llorando, en brazos de Grashi Erua. Lo habían encontrado en la cueva de Lecebeltz, como había indicado Aviraneta.
El marido de Fanchon traía preso a Pachi Zarra (el Buho), un viejo con una anguarina parda, con el pelo y la barba blancos, que habían encontrado en la cueva guardando al niño.
Dolores comenzó a sollozar de alegría al ver a su hijo salvo, y Margarita le acompañó en su contento.