Aristy apostrofó a Pachi Zarra y le dijo que se fuera, que no volviera al pueblo, porque le metería en la cárcel.

El Buho se marchó refunfuñando.

Dolores dió las gracias a Aviraneta con la mayor efusión, y los tres hombres volvieron al pueblo. Al llegar a Gastizar, Tilly pidió el grueso legajo que había sacado del Chalet de las Hiedras. Se lo entregó Ichteben y fué con él a la fonda.

Al día siguiente, antes de levantarse Aviraneta, Tilly entró en su cuarto.

—Don Eugenio—dijo.

—¿Qué hay?

—Me voy. He encontrado un pequeño filón, y voy a ver si lo exploto. Adiós.

Cuando Aviraneta se levantó Tilly había desaparecido.