—Sí; ahora mismo.
Aviraneta escribió un borrador de solicitud y lo entregó para que lo copiase Choribide.
Al terminar, Choribide dió las gracias a Aviraneta y murmuró efusivamente:
—¡Cómo nos desperdician, mi querido señor!
Y haciendo una reverencia llena de respeto y de gracia, completamente siglo XVIII, Choribide se retiró y salió de la Veleta.
LIBRO TERCERO
EL DIARIO DE LACY
I.
EL SOÑADOR
Eusebio de Lacy escribió con detalles su vida en los días que duró la expedición de los liberales en la frontera. Lacy esperaba una lucha más brillante, más intensa. En su diario se le ve, a pesar suyo, desencantado y triste. Su espíritu de soñador y de poeta se representaba la realidad como algo más fuerte, más noble, más extraordinario.
Lacy tenía un entusiasmo todavía latente por los militares y por la guerra. Concebido en época de grandes batallas, su infancia se había arrullado con la música estridente de las trompetas y de los tambores. Más tarde había sido educado en colegios con hijos de militares franceses del Imperio, todos estremecidos y pasmados de asombro ante las glorias más o menos inventadas de Napoleón y de su ejército.