Unicamente el tío Juan, Alí, el Inglesito y algunos otros han dejado bien puesto el pabellón.
Afortunadamente, la partida de Leguía al oir los primeros tiros corrió hacia el pueblo y se apoderó de él. Yo creí que los realistas se defenderían en las calles; pero no; han abandonado la aldea sin pelear.
Ahora es de noche. A la luz de la luna veo la torre de la iglesia de Zugarramurdi, blanca, y unos cipreses del pequeño cementerio que la rodea.
Vera, 18 Octubre.
Ayer en Zugarramurdi. Valdés, Leguía, Mancha, Campillo y Malpica, discutieron lo que había que hacer. De todos ellos el menos culto, pero el más inteligente, es Leguía.
Valdés es un castellano de cabeza dura, de continente altivo y soberbio; no tiene flexibilidad, discurre por frases. A pesar de su cerrazón es simpático; tiene una cara noble, un poco alargada, y los ojos claros.
Si a mí me preguntaran quién debía mandar nuestras fuerzas, diría que Leguía.
Valdés y Leguía discuten sobre el mapa de Navarra. Leguía es partidario de ocupar Vera; Valdés no quiere.
Los informes de los caseros son que Juanito el de la Rochapea va a entrar en Vera con sus tercios realistas y los carabineros. Leguía opina que sería conveniente ocupar Vera y avisar a Mina para que pasase en seguida a España. A Valdés no le agrada la colaboración con Mina.