Casi todos estos jinetes habían sido vaqueros antes que militares, y eran tan expertos y diestros caballistas como valientes soldados.

Mandaba el pelotón un capitán apellidado Porras, que era conocido por el mote del Capitán Mala Sombra.

El Capitán Mala Sombra estaba secundado por el teniente Gotor y por el sargento Juan de Dios, el amigo del Chiquet, tipo popular, atrevido, alegre y lleno de iniciativas.

El pelotón de Mala Sombra, con el teniente Gotor y el sargento Juan de Dios, había servido de vanguardia exploradora durante mucho tiempo al ejército inglés en la guerra de la Independencia. Era esta guerrilla de un valor inapreciable; en aquel pelotón todos se esforzaban no sólo en cumplir su deber, sino en superarse a sí mismos.

En la excursión que hicimos a Alba de Tormes tuve que verme varias veces con el Capitán Mala Sombra.

Era Mala Sombra un hombre alto, de unos treinta y cinco a cuarenta años, fuerte, serio, moreno, melancólico, con el rostro correcto y grave. Se decía que era persona de mala suerte en amores y en negocios; de aquí le venía el apodo; otros afirmaban que su mote procedía de que a cada paso solía decir:

—Tengo muy mala sombra.

En las empresas guerreras no advertí yo que fuera desgraciado.

Hicimos en Alba de Tormes y en sus alrededores una gran requisa de ganado y de grano, que cargamos en varias carretas.

Estábamos acampados en las eras de esta villa cuando uno de nuestros confidentes vino con la noticia de que el enemigo, en número considerable, avanzaba con la intención de cortarnos la retirada y apoderarse de nuestro botín. Dispusimos al momento el paso de todo el ganado vacuno, rebaños y acémilas, al otro lado del Tormes; se arrastraron los carros y se colocaron dentro de un soto que había a poca distancia del puente.