—Haremos lo que podamos—replicó D. Juan Martín.

—Se acerca el momento de prueba—repuso el ministro—. Quiera Dios que salgamos con bien. Hasta la vista, señores.

—Adiós.

Se estrecharon las manos, y D. Juan Martín y Aviraneta salieron de Palacio.

—Iremos juntos hasta Valladolid—dijo el Empecinado.

—Bueno, iremos juntos—contestó Aviraneta.


II.
MASCARADA MILITAR

Salieron Aviraneta, el Empecinado y el Lobo, á caballo, con una escolta de lanceros, y el primer punto en donde hicieron una parada larga fué en la finca de Castrillo, de D. Juan Martín.