Al otro lado del río, y al alcance de su voz, estaba el 9.º regimiento de Infantería ligera y de Artillería de campaña.

A primera hora de la tarde, el teniente general de Artillería Tirlet fué á la orilla del Bidasoa, delante de Behovia, y dió las órdenes al general Vallin para que estableciera un puente de barcas.

El general Vallin mandaba la brigada de vanguardia del primer cuerpo, y una compañía de esta brigada comenzó los trabajos para instalar los pontones.

Al mismo tiempo, algunas patrullas del regimiento Imperial Alejandro se acercaron á la orilla española, en observación.

Aviraneta, Beunza, Cadet y el Lobo, en las barcas, fueron acercándose á Behovia.

Era ya media tarde cuando apareció el grupo de bonapartistas y carbonarios, y comenzó á llamar á los soldados de las avanzadas francesas y á darse á conocer.

—¡Ahora vamos!—gritaron los de la orilla española.

—¡Sí, venid!—contestaron los soldados que trabajaban al otro lado.

En esto, los carbonarios se pusieron á cantar La Marsellesa y á agitar la bandera tricolor. Las notas del hermoso himno se extendieron por la superficie tranquila del río.