—Miren ustedes lo que he encontrado.
—¡Niño! ¿Dónde has encontrado esto?—exclamó el señor Pepe el Tiznado, con severidad y con ansia—. ¡Si es oro!
—La fija... ¡ya lo creo!—exclamó el Telaraña.
—Pues lo he encontrado en ese sótano que he ido á limpiar esta mañana.
—¿De verdad?
—Sí.
—¿Pero en dónde?
—En el suelo.
—¿En qué sitio?
—Yo se lo diré á ustedes. Pero si es oro me tienen ustedes que dar á mí parte—dijo Aviraneta.