—¿Cómo ha venido usted hasta aquí?

—He ido de San Juan de Luz a Zumaya en barco, de Zumaya aquí a caballo.

—¿Y no ha tenido usted ningún contratiempo en el camino?

—Ninguno.

—Aquí hay algunos papeles que hay que entregar al rey. ¿Quiere usted entregarlos o que se los entregue yo?

—No tengo más encargo que dar estos sobres y, si hay contestación, volverla a Bayona.

—¿No es usted carlista?—preguntó el general, sorprendido del tono de indiferencia de Martín.

—Vivo en Francia y soy comerciante.

—Ah, vamos, es usted francés.

Martín calló.