—Toma las letras—le dijo Martín a Bautista—. ¡Guárdalas!

—¿Te las han dado ya firmadas?

—Sí.

—Hay que prepararse a salir de Estella en seguida.

—No sé si podremos—dijo Bautista.

—Aquí estamos en peligro. Además del Cacho, se encuentra en Estella
Carlos Ohando.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque le he visto.

—¿En dónde?

—Está en mi casa herido.