Le hizo pasar Briones a Martín al cuarto en donde se encontraba el general. Éste, sentado a una mesa donde tenía planos y papeles, fumaba un cigarro puro y discutía con varias personas.
Presentó Briones a Martín, y el general, después de estrecharle la mano, le dijo bruscamente:
—Me ha contado Briones sus aventuras. Le felicito a usted.
—Muchas gracias, mi general.
—¿Conoce usted toda esta zona de mugas de la frontera que domina el valle del Baztán?
—Sí, como mi propia mano. Creo que no habrá otro que las conozca tan bien.
—¿Sabe usted los caminos y las sendas?
—No hay más que sendas.
—¿Hay sendero para subir a Peñaplata por el lado de Zugarramurdi?
—Lo hay.