—Encuentras que falta la fuerza de resistencia, ¿no es verdad?

—Sí, la fuerza de resistencia que la pólvora encuentra en la recámara de un cañon, y que la obliga a producir su expansión hacia adelante.

—Pues bien, nada hay más sencillo que obtener eso.

—¡Ah!

—Milon, tú y yo vamos a empujar el barril hasta aquí, y a aplicarlo contra el peñon, con la mecha hacia atrás, bien entendido.

—¿Y después? preguntó Marmouset.

—Después amontonaremos contra el barril todas las piedras y peñascos más pequeños que tenemos a mano, todos los materiales que se han desprendido de la galería.

—Y levantaremos así una especie de muralla detrás del barril, ¿no es verdad, capitán? dijo Milon.

—Efectivamente, y construiremos esa muralla seis veces más espesa que el peñasco que queremos desalojar.

—¿Y cuántas horas creéis que nos tomará semejante trabajo?