Este nombre pareció despertar un recuerdo en la débil inteligencia de Betzy-Justice.
—¡Ah! sí, respondió, ¿Shoking el mendigo?
—Precisamente.
—Ya recuerdo. Hemos pasado una noche juntos en el Work house de Mail-Road.
—Es verdad, dijo Shoking.
—Pero eso no me prueba que vengáis de parte del Hombre gris.
—Yo soy su amigo.
—¿Y quién me lo prueba?
—Veamos, dijo Shoking que era paciente y obstinado como verdadero inglés, ¿conocéis en Londres alguna persona que os inspire absoluta confianza?
—Si, conozco a un sacerdote católico.