—¿Cuál?
—En lo que me encargó mi pobre Tom cuando lo llevaron preso..... me dijo que no confiara los papeles a nadie.....
—¿Ni aun al Hombre gris?
—¡Oh! sí.
—Pues bien, puesto que nos envía.....
—Dadme la prueba de ello.
Y esta mujer a quien el pesar y la miseria habían puesto a las puertas de la muerte, y a la que quedaban sólo tal vez algunas horas que vivir, esta mujer, decimos, manifestó resueltamente su decisión de no deshacerse de los misteriosos documentos que se hallaban en su poder.
—Querida amiga, dijo entonces Shoking, ¿no me conocéis a mí?
—No, repuso Betzy. Sin embargo, me parece haberos visto en alguna parte.
—Me llamo Shoking.