—Sí, ya lo sé.

—Entonces..... no ignoráis dónde se halla.....

Y al decir esto, Shoking empezó a recobrar la esperanza.

—Lo ignoro, respondió el abate Samuel.

—Nosotros creemos que ha muerto.

—¡Ah! dijo el sacerdote.

Y permaneció impasible.

—¡Oh! exclamó Shoking, vos sabéis muchos cosas que nosotros ignoramos.

—Es muy posible.

Shoking no dijo más, pero se hizo para sí esta reflexión: