—Ciertamente.
Betzy hizo un esfuerzo supremo, y logró con gran trabajo incorporarse de nuevo en su lecho.
—Entonces, dijo, escuchadme..... escuchadme con atención.
Las cuatro personas que asistían a esta escena, rodearon el lecho de la pobre anciana, cuya voz se debilitaba por instantes.
—¿Conocéis la iglesia de Rothnite? dijo.
—Sí, respondió el abate Samuel.
—Está rodeada de un cementerio.
—Como todas las iglesias de Londres.
—Pues bien; en el cementerio de Rothnite hay una sepultura que tiene por epitafio un solo nombre: Robert.
—Acabad, dijo Shoking.