En seguida se oyó ruido en el interior, pero a pesar de ello la puerta permaneció cerrada.
Entonces Shoking se volvió al abate Samuel.
—El publican espera el santo y seña, dijo, y yo no sé cuál es.
—Esperad.....
Y el abate Samuel aproximó los labios a una hendedura de la puerta, y pronunció algunas palabras en dialecto irlandés.
Apenas pronunciadas, la puerta se abrió como por encanto.
El publican, un irlandés de pura raza, hizo un gesto de admiración al ver al abate Samuel.
—¡Ah! exclamó, pero..... hoy no es día de reunión.
Esto aludía a las conferencias misteriosas de los fenians.
—Ya lo sé, dijo el abate, pero venimos para un negocio particular al cementerio.