—¡Ah! no lo habían preso aún.....
—No: tampoco había cometido el crímen que le ha costado la vida. Tom me contó pues su historia, y me suplicó que me interesase por él.
El desgraciado me creía omnipotente, y me decía que si yo tomaba su causa entre manos, la consideraba como ganada.
Desgraciadamente Tom era escocés y protestante, y de consiguiente no pertenecía al fenianismo.
Estaba pues seguro de antemano que nuestros hermanos se negarían a ayudarle, y así se lo dije.
El infeliz no quiso oír más, y se fue haciéndome un gesto de a Dios desesperado.
Dos días después, Tom asesinaba a lord Evandale.
—Pero decidme, preguntó Marmouset, ¿no le hablasteis entonces del Hombre gris?
—De ningún modo.
—Entonces, ¿cómo el Hombre gris ha podido saber?.......