Por otra parte, hasta entonces no se había ocupado del mendigo, ni había fijado en él mucho la atención; pero a partir de la noche en que le fue evidente la existencia de un crímen y la complicidad entre el Indio y lord Evandale, Tom redobló sin descanso su vigilancia.
Ocho días después, encontró una noche la ocasión que esperaba, y siguió a lord Evandale que tenía una nueva cita con Nizam.
Escondido a su vez entre la maleza, Tom oyó toda la conversación de Nizam con lord Evandale.
Y cuando al fin se alejaron, el honrado mayordomo se levantó temblando de emoción y bañada en sudor la frente.
Acababa de saber quién era Nizam.
El supuesto Indio era el padre de lord Evandale, es decir sir Jorge Pembleton.
Sir Jorge que había muerto para todos en Calcuta hacía más de quince años.
Tom no podía pues dudar del crímen y de la complicidad de lord Evandale, pero había una cosa sin embargo que no sabía aún.
Y era que lord William no había muerto.
Ahora pues, como ya sabemos, el día en que lord Evandale debía casarse con miss Anna, Tom y Betzy dejaban su servicio.