Ya allí, se embarcó en el penny-boat de Sprinfields, y pasó a la opuesta márgen, a la entrada del Borough.
Y en fin, al desembarcar en la orilla derecha del río, se dirigió a pie hacia una calle que conocen muy bien nuestros lectores, esto es, a Adam-street.
En esta calle era donde vivía Betzy, la mujer de Tom, y en la misma casa donde este había aposentado a lord William, con su esposa y sus hijos, a su vuelta de Australia.
Tom llegó allí desesperado.
En vez de entrar primero en el cuarto de lord William, se fue derecho a la habitación de su mujer.
—¿Y bien? le preguntó esta.
Tom movió la cabeza con desaliento.
—Esas gentes del foro no tienen entrañas, dijo.
Y le contó el resultado de su entrevista con Mr. Simouns.
—Ese hombre tiene razón hasta cierto punto, dijo Betzy; pero yo he concebido otras esperanzas.