—Vos, saldréis para París hoy mismo. Aquí tenéis una carta de crédito sobre la casa Shamphry y Compa., calle de la Victoria.
—Permitidme aún una pregunta, Mr. Simouns, dijo Tom tomando la carta.
—¿Qué es ello? preguntó el solícitor.
—¿Sabe algo lord William de todas nuestras negociaciones?
—Absolutamente nada.
—Debe hallarse en estado de completa desesperación.
—Sin duda. Pero más vale no decirle nada aún.
—¿Por qué?
—Porque podríamos despertar las sospechas de lord Evandale.
—Tenéis razón. Pero obremos con la mayor celeridad a fin de abreviar su martirio.