Alejose del club con paso rápido, y cuando se hallaba ya a cierta distancia, le pareció oír andar detrás de él.

Volviose y vio un hombre que le seguía.

Entonces lord Evandale apresuró el paso.

El hombre que iba tras él hizo lo mismo, y así llegaron ambos en pocos momentos a Trafalgar-square.

Al pie de la estatua de Nelson, lord Evandale, que se vio perseguido de cerca, se detuvo y se volvió bruscamente.

Entonces el desconocido llegó a él.

—Dos palabras, milord, dijo aquel hombre.

Lord Evandale, al oír aquella voz, sintió un terror vago apoderarse de su espíritu.

—¿Qué me queréis? preguntó.

El desconocido dio un paso más hacia él.