—¿No me reconocéis, milord?
—No, dijo secamente lord Evandale.
—Me llamo Tom.
—¡Ah! ¿y qué?
—Vengo a preguntaros si estáis dispuesto a devolver en fin la libertad a lord William.
Lord Evandale se echó a reír.
—¿Estáis loco? dijo.
—¡Milord! repuso Tom temblando de furor, cuidado con lo que decís!
—¡Atrás! dijo lord Evandale.
Y viendo a dos policemen a cierta distancia, los llamó en su ayuda.