—El socorro llegará tarde, dijo Tom.

Y sacando un largo puñal del bolsillo, lo hundió hasta la guarda en el pecho de lord Evandale, que cayó arrojando un grito.

Los agentes de policía llegaron en aquel punto y se apoderaron de Tom.

Pero lord Evandale se agitaba con las convulsiones de la agonía, y lord William estaba vengado.


LII

diario de un loco de bedlam.

XXXVIII

Betzy estaba sin duda en el secreto de los proyectos de su marido y no se había opuesto en ningún modo a su resolución, puesto que no manifestó la menor inquietud al no verlo volver aquella noche.

Al día siguiente se fue a rondar por los alrededores del palacio Pembleton.