—Después, lo llevaré al sucesor de Mr. Simouns.
—Todo eso está muy bien, Betzy, pero, ¿cómo lograréis salir?
—¡Oh! muy fácilmente, como vais a ver.
—Explicaos.
—Ya sabéis que hay en Londres una sociedad de Señoras piadosas y caritativas, que han tomado el nombre de Damas de las prisiones.
—Sí, dijo lord William con un signo de cabeza.
—No solamente asisten a los reos de muerte, sino que también visitan a los presos que caen enfermos.
—Todos los días vienen aquí, dijo lord William.
—Y van siempre, como sabéis, encubiertas; es decir que llevan sobre la cabeza una especie de capuchón, que les oculta casi todo el rostro.
—En efecto: pero veamos en fin.....