Esta salió de allí con la muerte en el alma.

—¡Oh! murmuraba para sí, esos miserables podrán hacer morir a mi pobre Tom, pero no me arrancarán las pruebas de la infamia de lord Evandale. Tal vez un día se encontrará un hombre fuerte y animoso que tomará a su cargo la causa de los oprimidos y declarará una guerra sin tregua a los opresores.

Y Betzy pensó entonces en ocultar aquellos papeles de tal modo, que los amigos y secuaces de lady Pembleton no pudiesen encontrarlos.


LIV

diario de un loco de bedlam.

XL

En Londres, como ya hemos visto, se vive mucho de noche.

Así no es de extrañar que Betzy se retirase con frecuencia después de las doce, a su humilde morada de Adam street.

Muchas veces también, al pasar a hora desusada por delante de Rothnite-Church, le había parecido ver agitarse algunas sombras en el cementerio que rodea la capilla.