—¿Has traído la linterna? preguntó a Shoking.
—Sí, respondió este, pero no la encenderemos hasta estar ahí dentro.
Y en seguida penetraron los tres en el subterráneo.
Entonces Shoking se puso a encender su linterna; pero apenas una dudosa claridad empezó a alumbrar aquella tenebrosa entrada, cuando Vanda y Marmouset lanzaron a un tiempo un grito de espanto.....
V
Al oír aquel grito, lanzado simultáneamente por Vanda, Marmouset y Shoking, hubiera podido creerse que acababan de descubrir los cadáveres mutilados de Rocambole y Milon.
Pero no era así sin embargo.
Lo que les había producido tan violenta impresión era el haber hallado cerrada por una enorme roca la entrada de la galería.
Ahora bien, aquella roca no podía ser la que, desde la sala circular, Marmouset y sus compañeros habían visto desplomarse detrás de Rocambole y Milon.