—¿No tenemos también todo el dinero necesario para seguir el pleito?

—¡Ya lo creo! dijo Shoking, y en la libre Inglaterra se hace con dinero todo lo que se quiere.

—Pero ante todo, repuso el abate Samuel, sería necesario poner a lord William en libertad.

—Y es bien difícil, dijo Vanda.

—Difícil, lo concedo, pero no imposible, replicó Marmouset. Mañana iré a ver al sucesor de Mr. Simouns, y, como dice Shoking, con el dinero se pueden hacer muchas cosas.

—Aun cuando haya que luchar con la Sociedad de Misiones evangélicas, añadió el abate Samuel.

Aquí llegaban de su conversación, cuando una claridad blanquecina penetró en la miserable buharda, y el primer rayo de la luz del día vino a iluminar el pálido rostro de la muerta.....

Vanda y el abate Samuel se pusieron de rodillas, y recitaron el oficio de difuntos.

fin del diario de un loco de bedlam.

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