Así lograba pasar las noches en los diversos puestos de policía, y al obrar de este modo, tenía un objeto que perseguía con singular constancia.

Esperaba encontrar en alguna de estas ocasiones a un criminal cualquiera, destinado a ser conducido a Newgate al día siguiente, y al que pudiera encargar la delicada comisión de hacer saber a su marido,—cuya causa seguía lentamente su curso,—que ella tenía en su poder los papeles.

Así fue como encontró al Hombre gris.

Desde el momento en que ese hombre extraordinario se encargó de comunicar con Tom, Betzy se quedó más tranquila.

Tom quedaba advertido y ¿quién sabe si no lograría escaparse?

—¡Ay! interrumpió Vanda, el infeliz ha sido ahorcado.

—Sí, dijo el abate Samuel, pero vosotros continuaréis su empresa.

—Esa empresa es difícil, observó Vanda.

—No por cierto, repuso Marmouset, ¿no tenemos la declaración del teniente Percy y las de sus cómplices?

—Sí, dijo Vanda, pero.....