—¡Ah! exclamó Marmouset volviéndose hacia el abate.
—Hará como cosa de seis meses que Betzy ocultó esos papeles en la tumba vacía donde los habéis encontrado. La existencia miserable de esa desgraciada durante esos seis meses, los últimos ¡ay! de su vida, es la que os voy a referir en breves palabras.
—Decid, decid, exclamó Vanda.
Y así ella, como Marmouset y Shoking se agruparon alrededor del abate Samuel.
Este prosiguió diciendo:
—Betzy había vivido cuidadosamente oculta todo el tiempo que conservó esos papeles en su poder.
La buscaban por todo Londres para volver a encerrarla en Bedlam, y si ella había vuelto a su miserable habitación de Adam street, era precisamente para desorientar a sus perseguidores que no podían suponer, ni aun remotamente, que se hubiera vuelto tranquilamente a su casa.
Durante tres meses la buscaron por todas partes, excepto en Adam street donde se ocultaba.
Betzy no salía más que de noche.
A una hora avanzada recorría los diferentes barrios de Londres, y se hacía prender bajo un nombre supuesto, por delito de embriaguez.