Pero luego que tuvo el diario en su posesión, Betzy lo había completado, escribiendo en él los acontecimientos posteriores.

Aquí se detenía el Diario de un loco de Bedlam.

La declaración del teniente Percy y de sus cómplices, se hallaba unida al legajo del manuscrito.

Concluida la lectura, Vanda y Marmouset se consultaron con la mirada.

—¿Y bien? dijo Vanda.

—No sabemos mucho más, pero sabemos bastante, repuso Marmouset.

—Tom ha muerto..... Betzy, muerta también.....

—Sí, pero lord William vive y su familia igualmente.

El abate Samuel no había dicho hasta entonces una palabra.

—Lo que el manuscrito no completa, dijo, vais a saberlo de mi boca.