—Sí.

—¿Y os habéis dejado prender?

—Sí.

—Pero entonces lleváis en ello algún objeto, y saldréis de la prisión cuando os parezca.

—Tal vez.....

—¡Oh! eso es seguro, añadió. Me han hablado mucho de vos, y sé que podéis hacer todo lo que se os antoje.

—Entre tanto, dije sonriéndome, lo seguro por ahora es que voy a Newgate.

—¡Oh! puesto que sois el Hombre gris, prosiguió, puedo decíroslo todo.

—Veamos.

—Mi marido está preso.