Pila árabe.
El sultán siempre estaba servido por mujeres en estos sitios y hasta se hacía traer la comida que tomaba en el primer aposento, donde le desnudaban, le envolvían la cabeza y las caderas con paños muy blancos, y le ponían chinelas de madera. En este estado y seguido de tellak que cada una le llevaba sus jarros y almofares de latón con tohallas y esponjas, le dirigían á la segunda estancia, en la que había una temperatura que no bajaba de 45° Reaumur. El vapor se producía arrojando agua sobre las losas de mármol, que calentaban suficientemente, en cuyo estado atmosférico le frotaban con unos saquitos de crin las coyunturas, haciendo rechinar sin dolor las diferentes articulaciones; después enjabonaban todo el cuerpo, produciendo una grande espuma, que desaparecía metiéndose en las pilas llenas de agua, ó arrojándose ésta con platos en forma de conchas. Últimamente, lo envolvían en un tcherchef de algodón muy grueso, le cubrían la cabeza con una especie de toca de seda, y lo conducían á la primera sala, donde, como hemos referido, saboreaba largo tiempo los manjares en interminable conversación.
Las antigüedades y el Archivo.
Bajo los números 1, 2 y 3 hay tres tableros de mármol blanco de Macael con motes árabes, los cuales, según Argote, fueron cubiertas de las sepulturas halladas en la Ráuda, donde había hasta cinco[147].
Su forma y antecedentes nos obligan á creer que fueron efectivamente parte de los sepulcros citados, supuesto que otras piedras halladas después completan una de las mencionadas tumbas.
El letrero de una de ellas es la sura 24, v. 35, la sura 7, v. 26, y la 33, v. 56.
Con el número 4 hay una pila de mármol blanco de forma paralelográmica, que se trajo á este sitio arrancada del foso de la torre de la Vela, á donde había sido conducida anteriormente, procedente al parecer de la casa de Mondéjar, donde existían fuentes, pilas y columnas en el año 1627, sin uso alguno según consta. (Véase la viñeta.)
En sus dos frentes más largos tiene esculpidos leones en actitud de devorar ciervos, y en los cortos, águilas rapantes guardando bajo sus alas liebres y conejos. Una inscripción africana difícil de leer, guarnece uno de sus lados, y en tanto no podamos señalar el sentido de algunas frases entrecortadas por ciertas palabras que se han desgastado, nos será imposible determinar con exactitud su primitivo destino.
Se distingue bien el arte escultórico de los asirios en este mármol apenas modificado por los árabes al tomarse el trabajo de copiar las figuras en la misma actitud que las antiguas; y nos afirmamos en la opinión que hemos emitido, sobre el modo que tenían de representar las formas naturales los pueblos que levantaron con Mahoma el pendón contra toda clase de idolatría, probando que hicieron en muchos casos traición á su causa, tallando ó esculpiendo en piedra y bronce, á imitación quizá del arte cristiano.