Resultan veinticinco puertas cuya memoria ó testimonio se conserva, y además hay las de la Alhambra y Generalife que eran seis, cinco en la primera y una en el último. Estas son: una que había en el Carril donde hoy se halla la moderna que da entrada á los carruajes, y acaso se llamaba de Yacub, citada por Aljatib, sobre cuyos muros estuvo por largo tiempo expuesto el cadáver del príncipe Don Pedro; la del Generalife, que según una pintura del siglo XV estaba cerca de Fuente Peña, la de Algodor ó de los Pozos, sobre el camino de la Sabica por donde salió Boabdil y además las citadas de la Alhambra.
Incluían las referidas murallas, en comunicación por medio de las mencionadas puertas, muchos barrios y cudiat (alcudias) (oteros): El del Albaicín, por fuera de la más antigua alcazaba, el cual no era de origen árabe pues se remontaba á tiempos más antiguos; había fabricantes de paños entre sus moradores y muchos cristianos desde el tiempo de la conquista; el arrabal Blanco, hoy poblado de nopales y cuevas, ó barrio de Albaida, siempre habitado por gente pobre, y muchos judíos en tiempo de la dinastía granadina; el barrio de la Cauracha cubierto de preciosas casas de recreo, hasta San Juan de los Reyes, su antigua aljama ó mezquita de Teibin (Mármol), más abajo el de Hajariz encomiado por los poetas árabes, alrededor de la calle de San Juan y de la Victoria, con suntuosos edificios cuyos restos aún pueden descubrirse; los barrios de la Churra, Gomeres, Mauror, los Gelices en la Alcaicería, de los Judíos, de Cuchilleros, de Hatabín, en la plaza Nueva, del Zenete, tribu africana venida antes de los Nazaritas, los de Badis y de los Morabitos hacia San José y la Lona, y por último[163], los de Haxbin Laxarea y otros no conocidos todavía. Para estos barrios había tres cementerios, dos ya citados y uno muy extenso nombrado de Salh ben Malic, en el Triunfo y Plaza de Toros[164].
Muchos eran los oteros y lugares predilectos de la población é imposible el referirlos. Contamos los más afamados, que son: el de Ainadamar, el de Aben Mordanix con cármenes y almunias suntuosas, donde el guerrero de este nombre aposentó sus tropas para socorrer á su suegro Aben Humush; el de los Anxares, el Jardín de la Reina, pasado el Puente de Genil, el Alcázar Said, de Abaul, Alixares, etc., etc.[165].
La última cerca que alcanza hasta la ermita de San Miguel la costeó Don Gonzalo Stúñiga, obispo de Jaén, por el año 1425, cuando fué hecho prisionero por los habitantes de esta comarca y pidieron por su rescate, que costease esta línea amurallada, para de este modo no volver á ser molestados por las correrías que los cristianos hacían en los alrededores de Granada.
Al lado de la puerta Bibataubín se hallaba un Fuerte árabe cuyos restos se ven todavía detrás del cuartel de la Carrera, el cual formaba parte de aquella alcazaba. Se atribuye su construcción á Mohamad Aben Alhamar, y á mediados del siglo pasado se cedió por el Real Patrimonio al Ayuntamiento para cuartel de caballería, en cuyo tiempo se hizo la obra que hoy se nota en la fachada, de tan mal gusto y caprichoso estilo, con columnas salomónicas.
El Torreón ó cubo que hay en el ángulo es una construcción como la de los Siete Suelos con robustas almenas, y en todo él se cree hizo el primer Capitán general de Granada algunas restauraciones y fosos con baterías para cañones. Esta Puerta de Ataubín se llamaba también de los Ermitaños, y la explanada se denominaba La Rondilla, lugar frecuentado por gente picaresca, juglares y aventureros, hasta que por último se hizo odioso, porque en él se quemaron y empalaron á algunos, víctimas de las discordias religiosas y guerras civiles.
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